
La geolocalización es una de las formas de mostrar los datos gráficamente sobre un mapa. En 1854, a partir de un violento brote de cólera en el Soho de Londres, el Doctor John Snow (no confundir con el protagonista de Juego de tronos) elaboró un mapa en el que reflejaba simultáneamente los casos de muerte por cólera y la ubicación de los pozos de agua. Gracias a este procedimiento, no sólo descubrió el foco de la epidemia, sino el verdadero motivo de transmisión de la enfermedad. Actualmente se le considera uno de los padres de la epidemiología moderna.
En noviembre de 2017 se constató la existencia de ejemplares de mosquito tigre, potencial portador del dengue, en la isla de Fuerteventura, en Canarias. En 18 meses se logró erradicar la amenaza por medio de la fumigación del foco inicial y la utilización de trampas en las inmediaciones, por lo que no hubo necesidad de recurrir a las nuevas tecnologías. En 2020 parece que Corea del Sur ha sabido atajar la propagación del Coronavirus gracias al testeo eficaz de las personas con síntomas y al sistema de monitorización de los infectados a través del teléfono móvil. En España ya se está empezando a hablar del uso de esta tecnología que se valdría de los datos que emiten nuestros teléfonos móviles. Debates tendremos en los que la privacidad individual se enfrentará al control y la seguridad colectivas. ¿Seguiremos disponiendo en nuestros móviles de un modo de incógnito?