
«Uno de los puntos fuertes de la ciudad es, sin duda, la multiculturalidad. Precisamente convertirnos en Capital Europea de la Cultura en 2031 podría suponer un revulsivo para creernos de verdad nuestro potencial como mezcla de culturas. Creo que desde sus inicios ha sido y sigue siendo un experimento de integración que ha salido muy bien. Pasear por la ciudad es como visitar la sede de Naciones Unidas. Y la arquitectura es un reflejo de esa mezcla. Aun así, tenemos que mejorar nuestra relación con el pasado. Impedir que se siga deteriorando el patrimonio. De igual manera, vivir en Las Palmas es un lujo. Y no me refiero solo a lo que ya conocemos: amaneceres y atardeceres de ensueño, playas, miradores, buen clima, multiculturalidad, buena gente y oferta cultural. Incluso lo que no está tan bien, como el tráfico, el ruido, la ausencia de espacios adecuados para el Carnaval y otros eventos, el problema de la vivienda o la falta de espacios verdes, para mí son una invitación a trabajar para mejorar las cosas»