
Son muchos los mapas que hemos elaborado en los últimos años en el barrio de La Isleta (como el de la actividad comercial que se adjunta), sin embargo particularmente, me interesa mucho el que tiene en la cabeza el repartidor de la empresa Aguas de Teror. Desde bien temprano llega al barrio con su camión lleno, y después de seis o siete horas de ir y venir por ese mapa, que los miércoles incluye nuestra calle, regresa con el camión igualmente lleno, esta vez de botellas vacías.
Para después del Coronavirus, me encantaría que otras empresas, igual de rentables y sostenibles, pudieran gestionar, también de forma local y discontinua, tal vez con un mapa similar, por ejemplo el reparto de frutas y verduras frescas; el asesoramiento y la gestión de la producción de huertos en azoteas, balcones o fachadas; una nube local para el control de los datos digitales que generamos; el alquiler de aparcamientos privados en bajos sin uso; o bien la creación y mantenimiento de redes de coches, bicicletas, patinetas o herramientas comunitarias. Estaría bien contar con un enjambre de microempresas y de repartidores/as que volvieran a llenar nuestras calles de sonidos armónicos como el del mítico afilador ambulante (los que tengan una edad, ahora deben estar escuchando la flauta de pan en sus cabezas).